VÍCTOR RUIZ LLEVA EL FUEGO BACTERIANO AL CONGRESO Y PIDE MÁS COORDINACIÓN PARA FRENAR UNA AMENAZA QUE GOLPEA A CALATAYUD Y VALDEJALÓN

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El diputado nacional del PSOE por Zaragoza, Víctor Ruiz, ha anunciado este viernes en Los Desayunos de Buenos Días Alto Jalón que la Comisión de Agricultura del Congreso debatirá el próximo 15 de abril una proposición no de ley del Grupo Socialista para reforzar la coordinación institucional y las herramientas disponibles frente al fuego bacteriano en frutales de pepita. La iniciativa llega en un momento especialmente delicado para comarcas como la Comunidad de Calatayud y Valdejalón, donde el avance de esta enfermedad está poniendo en riesgo explotaciones familiares, renta agraria y parte del tejido económico ligado al cultivo del peral.

Durante su intervención, el diputado bilbilitano ha defendido que el problema ya no puede abordarse de forma fragmentada y ha situado como prioridad la coordinación entre administraciones para compartir información, actuar con más rapidez y dar una respuesta técnica más eficaz. La entrevista ha servido también para abrir un debate más amplio sobre el peso del sector primario en el mundo rural, la lentitud burocrática en la respuesta a determinadas crisis agrarias y la necesidad de sostener a los pequeños productores en un contexto cada vez más incierto.

UNA PROPOSICIÓN EN EL CONGRESO PARA COORDINAR LA RESPUESTA

Víctor Ruiz ha explicado que la iniciativa que llegará al Congreso parte de una constatación clara: el fuego bacteriano sigue extendiéndose y afecta ya no solo a Aragón, sino también a otras comunidades próximas, como La Rioja. Según ha señalado, la proposición no de ley busca que el comité fitosanitario nacional asuma un papel más activo de coordinación, tanto en el plano técnico como en el intercambio de información entre administraciones.

El diputado ha recordado además que el problema ya fue llevado anteriormente a las Cortes de Aragón por el Grupo Socialista, donde una iniciativa en esta línea salió adelante. El paso dado ahora en el Congreso trata de elevar ese debate a una escala estatal, con la idea de que el fuego bacteriano no siga tratándose como un asunto disperso y sin una estrategia suficientemente conectada entre territorios.

LA BUROCRACIA, EN EL PUNTO DE MIRA

Uno de los aspectos que ha sobrevolado toda la entrevista ha sido la lentitud con la que se están moviendo algunas respuestas institucionales. Ruiz ha reconocido que la burocracia puede estar siendo excesiva en un asunto que exige rapidez, porque detrás de cada árbol arrancado no solo hay un problema sanitario, sino años de trabajo perdidos y explotaciones que quedan en una situación muy comprometida.

Aunque ha admitido que no procede directamente del mundo agrario, el diputado ha asumido la complejidad del problema y ha defendido que las administraciones deben facilitar mucho más el acceso a la información, la formación y las herramientas necesarias para contener la expansión de la enfermedad. A su juicio, esa coordinación debería ser ágil y casi inmediata, especialmente cuando lo que está en juego es evitar que el fuego bacteriano siga saltando de una finca a otra.

CALATAYUD Y VALDEJALÓN, EN EL CENTRO DE LA PREOCUPACIÓN

La conversación ha aterrizado de forma muy directa en la realidad que viven fruticultores de la Comunidad de Calatayud y de Valdejalón, donde las organizaciones agrarias llevan semanas alertando de la gravedad del momento. Víctor Ruiz ha admitido que perder una explotación de perales con décadas de historia supone no solo un golpe económico, sino también un drama sentimental para muchas familias que han heredado esas fincas de generación en generación.

En este sentido, ha insistido en que las administraciones deben estar atentas a las reivindicaciones del sector y que la política tiene la obligación de responder cuando el medio de vida de tantas familias entra en peligro. Su mensaje ha buscado trasladar cercanía a una comarca donde el fuego bacteriano ya no se percibe como una amenaza futura, sino como una realidad que está vaciando campos y poniendo en cuestión la continuidad de un cultivo tradicional.

LA RESPONSABILIDAD DE ARAGÓN Y LA PRESIÓN SOBRE EL PARTIDO POPULAR

Víctor Ruiz ha subrayado también que el debate del próximo día 15 servirá para ver qué posición adopta cada grupo político y ha señalado especialmente al Partido Popular, que ha tenido en los últimos años la Consejería de Agricultura en Aragón.

El diputado ha recordado que desde el Ejecutivo autonómico se hicieron anuncios e invitaciones a aportar ayudas al sector afectado, pero ahora toca comprobar si esas palabras se traducen o no en medidas concretas y en recursos suficientes. Por eso ha dejado claro que, más allá del impulso que pueda darse desde Madrid, habrá que mirar también a Zaragoza y al papel que juegue el Gobierno de Aragón en la respuesta económica y administrativa a esta crisis.

EL SECTOR PRIMARIO, MUCHO MÁS QUE EL CAMPO

La entrevista ha ido más allá del fuego bacteriano y ha abordado el valor estratégico del sector primario en el conjunto de la economía. Ruiz ha defendido que, cuanto más estudia estas cuestiones, más le sorprende el peso que tiene la agricultura y la ganadería no solo en la producción alimentaria, sino también en sectores asociados como el transporte, el comercio o las industrias que fabrican envases, cajas o botellas.

Ese enfoque resulta especialmente relevante para el mundo rural del valle del Jalón y del Alto Jalón, donde el campo sigue teniendo una función vertebradora. No se trata solo de quienes trabajan directamente la tierra, sino de toda una red económica que depende de que las explotaciones sigan vivas y sean rentables.

“TIENE QUE HABER DINERO PARA LOS AGRICULTORES Y GANADEROS”

Víctor Ruiz ha defendido que, si la Unión Europea dispone de capacidad económica para afrontar otros retos estratégicos, también debe haber recursos para sostener a agricultores y ganaderos. Aunque ha evitado planteamientos simplistas sobre la dimensión de las explotaciones o sobre el modelo ideal para el campo, sí ha dejado claro que el pequeño productor no puede quedar desprotegido mientras aumentan las dificultades y se multiplican las amenazas sanitarias y comerciales.

El diputado ha enmarcado además esta cuestión dentro de la seguridad nacional, al recordar que el abastecimiento alimentario del país, tanto en cantidad como en calidad, forma parte de los parámetros que se analizan cada año en los informes oficiales de seguridad. La defensa del sector primario aparece así no solo como una política agraria, sino como una cuestión de estabilidad y soberanía.

UN DEBATE QUE TRASCIENDE EL FUEGO BACTERIANO

La intervención de Ruiz ha derivado también hacia un análisis más amplio sobre el momento político, el deterioro del debate público, la polarización y la necesidad de reforzar un modelo que garantice igualdad de oportunidades y protección de los servicios comunes. Aunque el motivo central de la entrevista era la proposición sobre el fuego bacteriano, el diputado ha enmarcado la situación del campo dentro de una discusión más global sobre qué tipo de sociedad quiere sostener el Estado y qué papel debe jugar la política frente a los intereses económicos más poderosos.

Ese marco resulta especialmente reconocible en el medio rural, donde las carencias en sanidad, educación, transporte o apoyo al sector primario suelen vivirse con más crudeza y donde cualquier problema agrario acaba teniendo un efecto multiplicador sobre el territorio.

La proposición que se debatirá el 15 de abril no resuelve por sí sola el problema del fuego bacteriano, pero sí coloca el asunto en el centro del debate estatal en un momento en el que el campo de Calatayud y Valdejalón reclama respuestas urgentes. Para muchas explotaciones, el tiempo perdido ya no se recupera. Por eso, en unas comarcas donde cada árbol arrancado también arranca parte de la economía y de la memoria rural, la expectativa ahora está en comprobar si la política convierte por fin la preocupación en medidas reales.