Fuente: elaltojalon.es
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El Grupo Parlamentario Socialista ha registrado en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley para reclamar un refuerzo de la coordinación institucional y de las herramientas disponibles frente al fuego bacteriano en frutales de pepita, una enfermedad que preocupa especialmente en comarcas frutícolas como la Comunidad de Calatayud. El texto plantea que la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación aborde medidas para mejorar la detección precoz, la formación y la respuesta técnica ante esta plaga.
La iniciativa parte de la importancia que la fruticultura de pepita tiene en numerosas comarcas rurales, donde sostiene empleo, actividad económica y abastecimiento alimentario, y subraya que su estabilidad depende de una sanidad vegetal sólida y de una respuesta rápida y coordinada ante riesgos que puedan comprometer la viabilidad de las explotaciones.
El fuego bacteriano, causado por la bacteria Erwinia amylovora, afecta sobre todo a plantas de la familia de las rosáceas, con especial incidencia en manzanos y perales, aunque también puede dañar plantas ornamentales y silvestres. El documento recuerda que esta enfermedad tiene consideración de plaga cuarentenaria en las zonas protegidas que así están definidas en la normativa europea y de plaga regulada no cuarentenaria en el conjunto del territorio de la Unión.
CALATAYUD, EN EL CENTRO DE LA PREOCUPACIÓN
La proposición menciona expresamente la situación registrada en la Comarca Comunidad de Calatayud, donde el sector ha trasladado en los últimos meses su preocupación por la incidencia del fuego bacteriano en plantaciones de peral, agravada tras episodios meteorológicos adversos. Según recoge el texto, se ha estimado que alrededor de 400 hectáreas podrían verse gravemente comprometidas.
A partir de ese escenario, el PSOE defiende que hace falta una respuesta coordinada, temprana y técnicamente solvente para contener la propagación de la enfermedad y reducir pérdidas. El documento señala además que Aragón no tiene consideración de Zona Protegida para esta plaga y recuerda que las comunidades autónomas son las responsables de la sanidad vegetal en sus respectivos territorios, así como de adoptar las medidas y recomendaciones necesarias frente a las plagas.
MÁS COORDINACIÓN, FORMACIÓN Y CRITERIOS COMUNES
La Proposición no de Ley plantea tres grandes líneas de actuación. La primera pasa por trasladar, en el marco del Comité Fitosanitario Nacional, la necesidad de actuar con mayor determinación frente al fuego bacteriano, reforzando la coordinación técnica, el intercambio de información operativa y la armonización de criterios, además de actualizar y difundir protocolos de actuación ante episodios de especial vulnerabilidad del cultivo.
La segunda pide impulsar acciones conjuntas entre administraciones para mejorar la información, la formación y la capacitación de todos los agentes relacionados con esta enfermedad, con especial atención a la detección precoz, la gestión de situaciones de riesgo y la correcta aplicación de las medidas fitosanitarias obligatorias. También plantea, cuando proceda, incorporar orientaciones técnicas sobre herramientas complementarias disponibles en escenarios excepcionales.
La tercera línea de trabajo busca favorecer la difusión de recomendaciones operativas y criterios técnicos compartidos a través de los cauces de cooperación entre administraciones, con el fin de mejorar la respuesta coordinada frente a la enfermedad y reforzar la eficacia de las medidas de prevención y control.
El texto recuerda además que, según la Ley de sanidad vegetal, los titulares de las explotaciones tienen la obligación de mantener sus cultivos en buen estado fitosanitario y de aplicar las medidas obligatorias que se establezcan ante la existencia de una plaga, al tiempo que las comunidades autónomas pueden establecer ayudas en esta materia.
Con esta iniciativa parlamentaria, el PSOE lleva al Congreso una preocupación muy pegada al territorio y al campo de comarcas como la de Calatayud, donde la sanidad vegetal no es una cuestión secundaria, sino un asunto directamente ligado al futuro de muchas explotaciones y al sostenimiento económico del mundo rural.